¿Me puedo tomar un gel antes de la salida?

2 de mayo de 2016

Esta pregunta tan sencilla de formular es harto complicada de responder y después que un cliente me la formulara por enésima vez, decidí escribir una entrada para intentar explicarlo de la forma más clara posible.

Un gel es un producto que se compone básicamente de azúcares simples. Estos azúcares tienen un tiempo de absorción muy rápido y pasan del sistema digestivo a la sangre y de aquí a los músculos para su uso cuando estamos haciendo actividad física de forma muy rápida.

Los azúcares simples se caracterizan por tener un índice glucémico muy elevado. Esto es la respuesta de nuestro páncreas en forma de secreción de insulina. Contra mayor índice glucèmico, mayor cantidad de insulina.

La insulina, juntamente con el glucagón, tienen por objetivo la regulación de los niveles de azúcar en la sangre de forma que estos se mantengan estables en los rangos que son saludables (que no salga asterisco cuando hacemos un análisis, en resumidas cuentas).

Cuando nos tomamos un gel antes de la salida, lo que se pretende es elevar los niveles energéticos para que tengamos carbohidratos a plena disposición de nuestros músculos cuando empecemos la competición. Y justamente estamos haciendo lo contrario puesto que lo que sucede es lo siguiente:

1. Ingesta del gel.

2. Elevación de los niveles de azúcar en sangre.

3. Rápida respuesta del páncreas que segrega grandes cantidades de insulina.

4. Bajada de los niveles de azúcar en sangre por una entrada hacia la célula muscular pero también por estimulación del almacenamiento de los azúcares restantes en el hígado.

El resultado conseguido sería en formato resumido:

1. Almacenes llenos de energía de calidad.

2. Los conductos que transportan esta energía están vacíos.

Y traducido al resultado y las sensaciones corporales en carrera es que uno puede hacer los primeros minutos de la competición sin problemas pero al poco tiempo aparece una sensación extraña de «pájara» como si hubiera hecho ya 3 horas seguidas sin comer. Esto se traduce en una pérdida total de rendimiento y hasta que el cuerpo no consigue estimular de nuevo el aumento de los niveles de azúcar en sangre (con el glucagón) no puede recuperar el nivel de intensidad exigido.

En conclusión, antes de cualquier competición no tomes nada que pueda estimular la secreción de insulina. Confía en haber seguido una pauta correcta de nutrición e hidratación antes de empezar cualquier actividad y no te tomes los geles como si fueras Popeye con sus espinacas.

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