Un verano sin carreras

Aprovecha la ocasión

11 de mayo de 2020

Desde que tengo memoria que no tenía un verano por delante sin carreras. A estas horas estaría ya en la fase de entrenar dos veces por día, acumular sesiones específicas basadas en las demandas de la competición y cuidando los detalles del entrenamiento invisible, entre otras cosas.

Me gustaría aclarar que todo esto lo hacía (y de hecho lo continúo haciendo ahora mismo), simplemente por el hábito, porque me gusta y porque me hace sentir bien. Ni vigorexia, ni obsesión alguna. A estas edades, mantenerse para disfrutar y no sufrir lesiones, es más que suficiente. Al fin y al cabo, es una forma de vida que muchos hemos escogido com leiv motiv.

Sin embargo, el hecho que no haya carreras, te hace revisitar los motivos por los cuales te entrenas cada día. Tener una pauta que te ayuda entre tus otras obligaciones diarias, estar contigo mismo en un espacio de reflexión personal, gestionar mejor el estrés, reducir la ansiedad del día a día, tener unos hábitos nutricionales más relajados, mantener un nivel de vitalidad superior, sentirse joven y competente físicamente,… y mil motivos más propios de cada persona.

Durante estos días estoy leyendo artículos sobre cómo otros entrenadores están orientando los planes de entrenamiento. La mayoría de ellos hablan de aprovechar este período para corregir las debilidades y volver al entrenamiento habitual teniéndolas superadas. La idea sería volver a la normalidad con una nueva línea de base en cuanto a las diferentes aptitudes y capacidades de cada individuo. Pero ciertamente discrepo en cómo plantearlo.

Deportistas profesionales

No hay ninguna duda que los deportistas profesionales deben mantener el elevado compromiso en esta época extraña que nos ha tocado vivir. Por ello, seguir el consejo de corregir las debilidades durante esta época en que no hay nada, es un buen consejo. Pero me atrevería a añadirle unos matices importantes.

Normalmente las debilidades se producen porque son aquellos ámbitos en los que el deportista se siente peor. Por ello, nos encontramos ante el típico círculo vicioso en que, porque algo no se me da bien no lo hago y como no lo hago, siempre se me va a dar mal.

Esta incomodidad en determinado ámbito genera una carga psicológica superior a lo que sería habitual y un desgaste mental que puede que tengamos que pagar en algún momento, ya que si la situación es de por si complicada, todavía la cargamos más con sensaciones desagradables, entrenamientos poco fluidos y una percepción de uno mismo, a nivel competencial, baja.

Por estas razones, es interesante programar correctamente el trabajo de esas debilidades, tanto en duración por sesión como prolongación en el tiempo y asociarlas oportunamente con trabajos en los que el deportista sí se sienta plenamente confortable y motivado.

De no hacerlo así, corremos el riesgo que cuando realmente se tenga que poner a entrenar de nuevo, hayamos corregido las debilidades, pero la motivación, el interés y el compromiso, una vez superada la fase inicial de euforia de los primeros días después del encierro, caiga a niveles que sean insuperables.

Analizar correctamente la capacidad física y sobretodo psicológica del deportista nos dará la respuesta de lo que podemos hacer o no. Habrá unos que necesitarán manga ancha. Dar unas directrices generales como si estuviéramos en el período intertemporadas para así retomar la temporada mentalmente a plena disposición sería la mejor opción. Por el contrario, habrá otros, que necesitarán entrenamientos pautados para no vivir desconcertados en bucles negativos de haber perdido el rumbo ante la falta de competiciones y la rotura de rutinas.

Deportistas populares

Antes de nada, por mucho que entrenes como un profesional, si no pagas tus facturas con las ganancias de tus resultados y tus esponsors, no lo eres y por tanto, ¡aprovecha! Ciertamente, puedes trabajar tus debilidades durante este período de tiempo como si fueras un profesional. Si es lo que quieres, ¡adelante! Nada que decir.

Pero si cuando te refieres a tu entrenamiento utilizas verbos del estilo: «tengo que…», «debo…», «tendría que…»,… ¡malo!

Mi consejo para este grupo de gente sería que salieran del bucle típico en el que están inmersos cuando entrenan y preparan específicamente una competición determinada. Y esto no significa quedarse en el sofá, comiendo helado y mirando series en Netflix. Simplemente significa replantearse el verano y aprovechar la ocasión para hacer aquellas cosas que por culpa de las carísimas competiciones a las que nos inscribimos, no nos damos la oportunidad de disfrutar. ¿O es que quizás nos da miedo porque significa salirse de la zona de confort?

Hablando con amigos sobre esto, curtidos en mil batallas en ironmans y carreras de larga distancia, les explicaba mis proyectos para este verano y lo veían como locuras. ¿En serio? ¡Si un ironman o una ultra de 100 millas es mucho peor! De ahí mi reflexión sobre el salirse de la zona de confort. Uno prefiere estar en la salida de una ultra o un ironman, con un recorrido marcado, avituallamientos bien surtidos, tareas bien delimitadas y planes de intensidad bien trazados, antes que enfrentarse a la toma de decisiones que nos permite un recorrido en total libertad.

¿Retos o simplemente vacaciones muy activas?

Mi recomendación para los deportistas populares, no es trabajar las debilidades si no sienten esa necesidad. Mi consejo sería que aprovecharan el nivel competencial físico elevado que tienen para disfrutar de actividades que normalmente no pueden hacer porque rompen las dinámicas de entrenamiento habituales.

Estas actividades se pueden plantear como retos deportivos al más puro estilo Kilian, dándole bombo y platillo en redes sociales y buscando un reconocimiento social que personalmente muchos ya saben qué pienso sobre ello. Si además quieren hacer el pleno, lo disfrazan de reto solidario o para la concienciación de una causa perdida y ¡bingo!
Cada uno es libre de hacer lo que quiera. Ahí lo dejo.

Si lo que buscas es algo más genuino, no te hace falta todo eso. Plantéate una actividad, un recorrido, un tiempo límite si lo necesitas, unos puertos concretos o unas cimas encadenadas,… ¡lo que sea que te motive! Y a disfrutar de la forma más genuina, tu solo o acompañado, tu bicicleta o tus zapatillas, tus alforjas o la mochila,…

Tres sugerencias

Por si alguno necesita inspiración, aquí dejo mis actividades para este verano próximo.

  1. Swimrun en varios días enlazando la Cote Rouge, el Cap de Creus y la Costa Brava.
  2. Varias travesías de trail running en autosuficiencia por el Pirineo.
  3. Bikepacking desde el Pas de Calais por toda la costa de la Bretaña Francesa por una de las rutas Euro Velo y empalmar con la Route des Cols que cruza el Pirineo.

Y es obvio que para todas ellas voy a tener que entrenar como siempre, nada nuevo bajo el sol. Quizás las debilidades aún están allí (seguro) pero la satisfacción no te la quita nadie y personalmente, tengo claro lo que me produce mayor satisfacción. ¿Y a ti?