SOPLAOMAN

Volver a la competición a lo grande

11 de enero de 2021

2020 ha sido un año aciago en el ámbito deportivo. Y esto, por no hablar de los que han tenido la desgracia de perder a algún familiar, amigo o conocido, por culpa del fatídico virus, que nos ha tenido con una incertidumbre permanente encima de nuestras cabezas. Para éstos, sí que ha sido realmente duro y un año de m…

En marzo de 2020 parecía que se iba a superar rápidamente y pronto volvería la normalidad a la que estábamos acostumbrados. Pero ¡no! Inicio de 2021 y aún estamos en el túnel aunque con cierta luz de esperanza debido a las vacunas que empiezan a suministrarse. Por ello uno empieza a pensar qué le deparará este 2021, deportivamente hablando.

La mayoría de nosotros, pese a no haber podido colgarnos un dorsal, hemos continuado entrenando. Me consta que siguiendo las pauta marcadas por: el «libre albedrío», la «barra libre» o a golpe de reto o «challenge» lanzado en las redes sociales para (¿por qué no decirlo?) putear (disculpad la licencia) a amigos, compañeros de grupeta o incluso rivales directos.

Pero esto amigos míos, me gustaría pensar que se acaba, que el regreso a las competiciones está más cerca que el mes pasado y menos que el que viene y que próximamente podremos volver a medirnos con nosotros mismos y nuestros rivales más directos.
Lo sé. Quizás soy demasiado optimista afirmando esto, pero uno nació con este «defecto» de serie y como decía Groucho Marx con sus principios («si no le gustan, tengo otros»), yo también soy capaz de proyectar una realidad que, si después no es tan buena como la imaginada, se adapta.

Para este 2021 ya tengo unas carreras en mente que me motivan (si esto es posible) para entrenar más focalizado en un objetivo. Una de ellas la hice en 2019 y aunque en esto de las competiciones tengo un lema («no repetir nunca una carrera») a lo Lannister en Juego de Tronos («siempre pagan sus deudas»), creo que en este caso haré una excepción.

La excusa es que en 2019 hizo un tiempo de perros, recortaron el tramo de MTB y aprendí cosas que si corrijo para la próxima edición, puede que haya alguna posibilidad de disfrutar aún más de la competición. Pero la verdad es que lo que me motiva es poder disputar una carrera diferente, de las pocas que quedan por el espíritu que se vive.
En toda mi vida deportiva sólo he vivido esta sensación en la Cursa del Llop en les Terres de l’Ebre (ya no se organiza) y en el Soplaoman en Cantabria. El compañerismo y el buen ambiente imperan durante todo el evento y sólo por esto merece la pena repetir. Muchos os preguntaréis el porqué del ambiente y la respuesta es sencilla. Dos son los motivos: el formato y lo brutal de las distancias.

El soplaoman

El Soplaoman se integra dentro del archiconocido evento biker de los 10.000 del Soplao. Se disputa en Cabezón de la Sal (Cantabria) y alrededores. El evento original dio paso a eventos complementarios que llenan el pueblo de fanáticos de la bicicleta, la carrera trail y los triatlones durante todo un fin de semana.

El Soplaoman es el primer evento que da el pistoletazo de salida. Empieza el viernes por la mañana con 10 km en aguas abiertas en el mar Cantábrico. Casi nada: mucho más del doble de la natación en un Ironman, mar bravo con olas que te van mareando aderezado convenientemente con agua muy fría.
Por suerte, después no hay una transición rápida en una T1 abarrotada de material para empalmar con el sector de bicicleta sino que, un hotel y dos buenos banquetes compartidos (almuerzo y cena), esperan a los helados competidores. Ahí es justamente donde se establece el vínculo entre los participantes. Porque nadar 10 km en mayo en el Cantábrico dan para mucho.

La tarde pasa demasiado rápido entre intentos fracasados de siesta y conversaciones nerviosas con los compañeros de habitación y después de cenar, los organizadores te trasladan ya con un autobús hasta una plaza abarrotada (pese a las horas) de Cabezón de la Sal donde a ritmo de AC/DC y con muchos otros corredores de trail, aguarda la segunda prueba del Soplaoman.

75 km con 4000 metros de desnivel positivo es el siguiente reto lanzado por la organización. Desde el primer kilometro corriendo uno ya se da cuenta de dos cosas: los 10 km nadando pasan factura pese al tiempo de recuperación entre ambas pruebas y el sueño será un factor crucial en esta prueba.

Entre la ultratrail y la MTB sí que ya hay una T2 y se empalma con la última prueba del Soplaoman. Me atrevo a afirmar que nadie tiene las prisas habituales en esta transición ya que el cansancio físico y el sueño hacen mella en todos los participantes. Mentalmente además es duro pensar que por delante tienes un etapón en MTB de 111 km y 3100 m de desnivel positivo.

El recuerdo que tengo de este tramo es de mucho frio, mucho sueño y ganas de llegar. Las subidas se hacen eternas y los paisanos, que abundan en el recorrido pese al mal tiempo, te engañan constantemente diciéndote que la subida ya está cerca de llegar a su fin. No los creáis. En algún momento pensé que eran figurantes puestos por la organización para engañar al participante, hacer más dura la prueba psicológicamente y acrecentar la leyenda del Soplao.

El entrenamiento para el Soplaoman

El año que fui a competir en el Soplaoman entrené como si fuera a disputar un triatlón extremo como en los últimos 10 veranos anteriores. De hecho, era una prueba de preparación para los retos que tenía durante el verano de 2019 (Gigathlón Switzerland y Otillo Swimrun World Champs). No analicé la prueba demasiado y me planté en la salida temiendo más por los 10 km de la natación que por otra cosa. Y lo duro de la prueba eran los 10 km ciertamente pero más por el frío y la exigencia mental que por el propio reto físico. Pero lo peor estaba por llegar y no por las distancias ni los desniveles sino por el sueño.

Para entrenar el Soplaoman se necesita haber nadado mucho (mínimo unos 10-15 km semanales), corrido también mucho por montaña (mínimo unas 8 horas semanales) y aprovechar el entrenamiento cruzado para obtener un buen rendimiento sobre la bicicleta pero sin un trabajo muy específico. En bicicleta, alrededor de unas 5-7 horas semanales son suficientes para acabar el tramo de MTB. Porque el factor limitante no es el FTP, el VO2 máx. ni la capacidad aeróbica. ¡Es el sueño! Y esto no se entrena más que con experiencia y recursos psicológicos de auto-motivación (a parte de algún que otro café).

Lo dicho anteriormente se podría resumir en que para hacer el Soplaoman hay que entrenar como si fueras a disputar (dar el máximo, no sólo para acabar) una prueba de 5 km en aguas abiertas y una ultra de unas 10-14 horas en que el entrenamiento de bicicleta esté presente en un par o tres de sesiones a la semana. Con esto es suficiente para estar el jueves anterior a la salida del Soplaoman en Cabezón de la Sal en una buena disposición para afrontar el reto. Otra cosa será después la planificación estratégica de la carrera, pero eso ya es otra historia digna de ser contada en próximos artículos.

Si lo leído hasta aquí no te ha desanimado y crees que hacer el Soplaoman puede ser un buen retorno a la competición para este 2021, te enlazo el plan de entrenamiento Soplaoman 2021 que te garantizará estar en muy buena posición para disfrutar de semejante carrera y regresar al mundo de los dorsales por la puerta grande. ¿Nos vemos en Cantabria?

Entrenamiento Soplaoman 2021

Plan de entrenamiento específico para el Soplaoman 2021 de 21 semanas de duración.

¡Cómpralo ya!