Machismo en las carreras

Situaciones que seguro te suenan

28 de octubre de 2019

Por fortuna, quedan ya lejos aquellos tiempos en que Kathrine Switzer, en su intento de correr la maratón de Boston, fuera increpada, perseguida y violentamente zarandeada, por el propio director de carrera, con el objetivo de quitarle el dorsal y no permitir que participara en la competición. Era 1967, no hace tanto. No fue hasta cinco años más tarde, en 1972, que permitieron la participación de mujeres en ese mismo maratón de Boston.

Kathrine Switzer fue una pionera que abrió las puertas a que muchas mujeres accedieran, hasta lo que entonces había sido un coto masculino, el mundo del deporte.

El crecimiento que ha experimentado el deporte femenino en los últimos años ha sido una verdadera revolución y cada vez hay menor desequilibrio en cantidad y calidad de participantes masculinos y femeninos. Sin embargo, pese a este hito, todavía persisten actitudes de machismo en las carreras tanto en hombres como en las propias mujeres que por normalizadas no dejan de ser anómalas.

Una invitación a la participación

Normalmente, en las entradas que escribo en mi blog, siempre expongo mi punto de vista ante determinadas cuestiones, intento hacer entendibles ciertos conceptos teóricos propios del entrenamiento, explico experiencias competitivas que considero interesantes, intento ofrecer consejos útiles de gestión de competiciones,… Pero en este caso quiero que sea diferente.

El objetivo de esta entrada es hacer un artículo participativo en el que cada persona pueda expresar actitudes y acciones claramente machistas para que de este modo, podamos despertar conciencias, minimizar estas conductas y acabar por cerrarlas en el cajón del olvido.

Si os parece empiezo yo con unas cuantas que resultan paradigmáticas. Por cierto, dejadme que lo haga con un tono irónico porque sino hay para echarse a llorar…

El «picao»

En cualquier competición de cualquier tipo: «A mí una mujer no me adelanta».
¿Os suena? No hace falta extenderse demasiado en ello. ¿Qué problema hay que una mujer quede por delante? ¿Quizás temen por su hombría?

Más vale que estos personajes se vayan preparando. En general las mujeres son más cumplidoras y exigentes consigo mismas y esto lleva a resultados superiores, mayor competencia entre ellas y por tanto, que el nivel suba rápidamente.
Ya es bastante habitual encontrarse en muchas competiciones de larga distancia a mujeres entre los 10 primeros de la clasificación general.

El protector

En una marcha cicloturista o en cualquier prueba de ciclismo: «Vamos, ponte a rueda que te llevo». A esto sólo le faltaría añadirle un «bonita», «guapa» o lo que sea.
Ante esto me asalta la duda… si fuera un hombre, ¿también lo haría? Seguro que sí (MODO IRÓNICO ON).

Las mujeres que participan en las carreras tienen el mismo grado de competencia que cualquier otro participante masculino (o mayor, a tenor de las estadísticas de abandonos). Por tanto, no merecen ser tratadas como Dulcinea del Toboso. Haz tu carrera y si quieres ligar, ábrete un perfil en Tinder.

Al que le molestan

Bajando te autodefines como un máquina y subiendo no eres tan bueno. Por ello, te pasas la carrera pidiendo paso en las bajadas, deseando que las subidas no sean muy largas y explicando al acabar la carrera lo mucho que te molestaban los lerdos que no sabían ni bajar y sobretodo las mujeres que te ibas encontrando en tus descensos a lo Danny Hart.

En realidad el lerdo eres tú subiendo (entrena más) y bajando, como estás en un grupo de gente donde el nivel es más bajo, es normal que los pases. Pero de aquí a ser Danny Hart, hay un trecho.

¿Te has parado a pensar si oyeras a un grupo de mujeres comentar la jugada entre ellas que había un armario sobre una bicicleta que molestaba en todas las subidas? Pues eso.

Los gregarios

Aquí no tenemos la culpa los hombres sino las mujeres, o ambos. Además es motivo de controversia y frustración para las que realmente van «sin gregarios».

Es bastante habitual que, en ciertas competiciones en las que los participantes compiten de forma INDIVIDUAL, haya equipos mixtos encubiertos en que él actúa, no de gregario, sino de mayordomo. Porque una cosa es llevar a la pareja o la novia a rueda un rato y la otra es montar una auténtica estrategia de carrera a lo INEOS para que tenga un asistente que le pare el viento, le lleve bidones, cargue con la mochila, le recuerde cuándo comer y beber,… ¿En serio? Esto tiene un nombre y es paternalismo puro y duro.

Si justamente la gracia de las carreras es sentirse autónomo, preparado para el reto y afrontarlo de forma individual si es individual o en equipo si es por equipos. Pero en caso que no lo sea, ¿no es injusto para las que realmente van como los participantes masculinos y disputan la competición de forma realmente individual?

Las poco dispuestas a aprender y los mecánicos en ruta

Igual que antes, culpables todos ante esta actitud tan sumamente machista. Porque ellas se aprovechan de nuevo de Don Quijote de la Mancha a lomos de su Rocinante de carbono y ellos confunden nuevamente las carreras con el Tinder.

No creo que haya ningún gen diferente que no permita aprender cómo utilizar un Samurai en un reventón con el Tubeless, arreglar una cadena partida con el tronchacadenas o solucionar cualquier avería en la bicicleta. Preguntad a vuestro mecánico de confianza, mirad tutoriales en youtube y practicad en la tranquilidad de vuestra casa, ya seas hombre o mujer. Y por favor, párate a ayudar al que esté tirado sea hombre o mujer.

Tu turno

Seguro que me dejo muchísimas situaciones de este estilo, te animo a participar dejando tu comentario más abajo.

2 comentarios en “Machismo en las carreras

  • En las carreras populares en los primeros puestos femeninos suelen estar acompañadas por liebres masculinas (hasta ahí lo que has comentado) pero por detrás suele haber una cantidad importante de hombres a rueda.

    Esto porqué es?
    – Como es buena irá a un ritmo constante
    – «picaos»

    Nunca lo he sabido interpretar y tengo curiosidad

  • Típic. Sortir a entrenar en bici de carretera i:
    – Passin grups de nois i et tirin piropos (no oblidem que això és masclisme i molesta moltíssim).
    – Estiguis anant a ritme, et passi un noi, t’esperi i vulgui petar la xerrada (si no fos una noia, potser ni em diria hola).
    – Avancis a un noi, es piqui i l’entreno es converteixi en una estrès constant. Aquesta situació fa ràbia especialment ja que et fa trencar el ritme, ell t’avança, peta, l’avançes tu, et torna a avançar, peta… i així en búcle.

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