Esquí de ruedas

Una actividad altamente recomendable

7 de diciembre de 2020

Todos los que me conocen en persona sabrán que soy un fanático del esquí de fondo y por extensión del esquí de ruedas. Lamentablemente, con el cambio climático, las temporadas son cada vez más cortas y la nieve más escasa e irregular en los Pirineos. Por ello, viajar buscando la nieve es obligatorio y conformarse con los esquís de ruedas no es una mala opción. Como reza el dicho, «a falta de pan, buenas son tortas».

¿Dónde practicarlo?

El esquí de ruedas se puede practicar en circuitos especialmente diseñados para ello, carriles bici o en carretera abierta. Los circuitos suelen estar en las propias estaciones donde después se podrá practicar esquí de fondo. Los carriles bici son lugares en los que habitualmente se pueden ver también practicantes gracias a que son seguros y se puede ir rápido sin molestar ni ser molestado. Finalmente, la carretera abierta es lo menos recomendable por lo peligroso si bien, subiendo un puerto, es una buena opción igualmente.

Esquí de ruedas

Esquí de ruedas

¿Cómo frenar?

Antes de profundizar más sobre el tema, conviene remarcar el importante factor limitante de los esquís de ruedas: los frenos. O mejor dicho, la ausencia de ellos. Si que es cierto que ha habido intentos para solucionar esto, en forma de mecanismos inalámbricos, que el esquiador lleva en la mano y accionan el sistema de retención instalado en las ruedas. Su precio es prohibitivo. Por otra parte, se han diseñado también sistemas reductores de velocidad por fricción que se instalan en el mismo patín y permiten controlar la inercia.

En cualquier caso, el problema de las bajadas es que son una pérdida de tiempo. No haces nada. Por tanto, mejor hacer recorridos ondulados en los que las bajadas sean cortas y poco pendientes e integrarlas dentro del recorrido como cuando uno hace esquí de fondo normal que no hacer un puerto y después pretender bajarlo como si uno esquiara. Y es que las bajadas con los rollers, a partir de una pendiente de un 5 % son altamente desaconsejables por lo peligrosas.

Un 4-5 % no es que sea menos peligroso pero al menos, la velocidad no pasa de los 30 km/h aproximadamente y ahí es ciertamente controlable y en una distancia más o menos prudencial se puede llegar a frenar. Pero más que eso, el roller va cogiendo velocidad y a más velocidad, más ingobernabilidad, con lo que la caída y/o el accidente grave es altamente probable.

En este caso, lo mejor es llevar una mochila con las zapatillas de correr y al llegar arriba del puerto buscar una vereda que nos permita volver al inicio sin tener que deshacer cuesta abajo por asfalto lo que hemos subido. En esa misma mochila, pondremos los rollers y las botas y con los bastones en la mano nos dispondremos a volver al pie del puerto cómodamente.

¿También hay modalidades?

Los esquís de ruedas, al igual que la versión invernal, pueden ser de patinador o de clásico. No tienen nada que ver. Ni por la longitud, ni por las ruedas ni por la fijación. Tampoco las botas son iguales e incluso los bastones también difieren de un estilo a otro. Como en todo, existe una versión mixta pero no va bien ni para una cosa ni para la otra con lo que mejor ahorrar y comprarse primero el equipo para poder practicar un estilo y al año siguiente el otro. Dura lo que os aburráis de él. Sólo hay que ir cambiando las ruedas cuando están gastadas (con un uso intensivo tienes para dos temporadas), limpiarlos un poco y engrasar los cojinetes. Nada más. Por tanto, es una buena inversión a largo plazo.

Usos

Si sois esquiadores de fondo, seguro que ni os planteáis no comprar las dos opciones ya que conocéis de sobras la especificidad de cada estilo. Por tanto, si queréis competir, no queda otra que entrenar en ambos estilos y combinarlo durante el período en que no haya nieve. La exigencia física de cada estilo es un poco diferente (sobre todo en los grupos musculares más implicados en el movimiento) y por tanto, para rendir bien, hay que entrenar las dos modalidades.

Por otra parte, los que sois esquiadores de montaña y participáis habitualmente en competiciones de skimo, la mejor opción sería la modalidad clásica, puesto que el movimiento es mucho más parecido al skimo.

Aquí cabe apuntar que los fabricantes de esquís de ruedas ofrecen la posibilidad de modificar los cojinetes y hacer que la rueda sea más lenta. De este modo el deslizamiento es inferior y el movimiento es más parecido al del «foqueo» con las pieles. Desde mi punto de vista no merece la pena ya que iréis más lentos, os sentiréis menos eficientes y por tanto disfrutaréis menos del entrenamiento, cuando a fin de cuentas, la transferencia posterior al esquí sobre la nieves es la misma.

Finalmente, hay un tercer grupo que puede beneficiarse de esta actividad. Son los que la usan como entrenamiento cruzado. Como entrenador, la suelo aplicar mucho en corredores de trail y especialmente los que disputan ultras. La transferencia es muy alta ya que el movimiento de deslizamiento se parece mucho al de caminar y por tanto, estamos trabajando grupos musculares específicos de la actividad competitiva. Por otra parte, la bajada se realiza corriendo y por tanto, es exactamente igual que en la competición. Por ello, en entrenamientos largos con el objetivo de mejorar la capacidad aeróbica, es mejor opción que la clásica, ampliamente utilizada, como es el ciclismo.

En este tercer grupo además se podrían incluir todos aquellos deportistas que, practicando otra actividad relacionada con la carrera, están lesionados y deben evitar a toda costa el impacto en cada zancada. Por ello, los rollers son una herramienta altamente valiosa como proceso regenerativo en las últimas fases de la recuperación de cualquier lesión deportiva.

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