Deportes individuales en equipo

¿Un oxímoron o realmente existen?

27 de enero de 2020

Encontrar compañero de equipo

El invierno es para muchos una época de competiciones en esquí de travesía, esquí de montaña o de randoné (o skimo como lo llaman ahora los que han descubierto el pan con tomate). Y tradicionalmente, a menos que sean sprints, carreras verticales o carreras expresamente individuales, se disputan en parejas o en tríos en algún caso. La razón es obvia. Si te sepulta una avalancha, ¿quién va a empezar a buscarte con su ARVA si vas sólo? El motivo por tanto es la seguridad.

Al igual que el esquí de travesía, hay otras actividades que por cuestiones de seguridad y porque siempre se han hecho así, también se disputan en equipo. Carreras de orientación de larga distancia o rogaines, competiciones en mtb por etapas, raids de aventura, carreras de montaña de alta dificultad y swimruns son las que me vienen a la cabeza con más facilidad.

¿Se podrían disputar invidivualmente? Por supuesto. ¿Son por tanto deportes individuales? Efectivamente. ¿Pero se realizan en equipo? También. La conclusión por tanto es que el oxímoron existe y todo ello, hace de estas actividades algo especial y diferente al simple acto deportivo individual basado en el propio rendimiento personal y la gestión de los propios recursos. De este modo trasciende de la esfera individual a la colectiva para interactuar con otras esferas de igual complejidad.

Personalmente he corrido todo tipo de carreras de forma individual y en equipo y no me inclinaría por ninguna de las dos opciones. Cada caso es especial y disfruto igual en ambas situaciones. Si que es cierto que un buen resultado compartido siempre es más especial ya que es siempre más complicado gestionar una competición en equipo que una en la que sólo debes preocuparte por ti. Pero, encontrar la pareja ideal es complicado y a menudo me llegan consultas acerca de cómo hacer para poder encontrar compañero de equipo y competir en alguna disciplina en que se tenga que hacer en equipo obligatoriamente.
Reflexionando acerca de ello, y como siempre, sin pretender pontificar sobre ello, aquí os dejo unas conclusiones al respecto para que os sea más fácil encontrar vuestro compañero.

  1. Reflexiona primero acerca de ti

    Para poder encontrar la pareja idónea (de hecho al igual que en la vida real), antes debemos pensar sobre nosotros, lo que somos y lo que queremos. Y esto atañe a:

    • Capacidades físicas de rendimiento en relación con la disciplina a competir en todas sus variantes. Evaluación ajustada a la realidad en todas las situaciones que potencialmente pueden presentarse en la competición. En esquí de travesía por ejemplo sería tanto la capacidad física para subir rápido, la capacidad técnica para desenvolverse con soltura en aquellos tramos técnicos con los esquís a la espalda, así como los descensos en cualquier tipo de nieve y condición.
    • Posibilidades de entrenamiento para alcanzar el estado óptimo según la disponibilidad de tiempo y recursos. Siguiendo con el mismo ejemplo, sería valorar las posibilidades que hay para entrenar con esquís viviendo en una capital alejada de la nieve.
    • Objetivos personales que espero obtener en la participación en la competición. ¿Un buen resultado en posición en la general, en mi categoría,…? ¿Un buen tiempo? ¿Simplemente ser finisher? ¿Disfrutar del recorrido y la experiencia? ¿Una mezcla de todos ellos? Hay tantos objetivos como personas.
    • ¿Qué tipo de pareja quiero tener para competir? Antes de realizar el proceso de inscripción con alguien debería tener claro qué espero del otro pero antes hay que escoger la persona entre numerosas opciones. Algunas de ellas: ¿Un amigo o amiga? ¿Un compañero o compañera de entrenamiento? ¿Mi pareja? ¿Mi hijo o hija? ¿El hijo o hija de un amigo? ¿Un rival con el que hemos ido juntos en una carrera individual?
  2. Primer contacto

    No te preocupes demasiado por esto. Habla tranquilamente con la persona que crees que puedes tener afinidad a la hora de competir y proponle poder entrenar algún día para ver si podríais encajar.

    Piensa que es más importante tener objetivos personales idénticos que capacidades físicas muy igualadas. De hecho, objetivos personales van alineados con las capacidades físicas ya que probablemente, una persona que entrene mucho y tenga altas perspectivas de resultado, buscará buenos rendimientos en competición, y a la inversa. Por tanto, si con el primer contacto, ya ves que los objetivos no están alineados, no hace falta que pierdas el tiempo y busca a otra persona.

    Este primer contacto debería servir para preguntar acerca de las reflexiones que tú ya te has hecho del apartado anterior acerca de ti mismo o misma. De este modo, sabrás si potencialmente puede ser un buen compañero de equipo. De ahí la importancia de haber reflexionado antes sobre el punto número 1.

  3. Primer entrenamiento

    Ve a entrenar un día con tu futuro coequipier. No hace falta que simuléis una competición. Simplemente id a entrenar y compartid un entrenamiento sencillo. No compitáis entre vosotros. Simplemente ved cómo estáis en relación uno con otro. Y después, al más puro estilo del rugby, iros a tomar una caña (o una infusión). La relación personal importa ya que no sólo vais a correr una carrera sino que compartiréis horas de viaje, hoteles,…

  4. Primera competición

    Aquí tienes dos opciones. La primera sería inscribirse a una competición menor, cerca de casa, con un precio económico y que sea fácil de ir para los o las dos. Competid para ver como os entendéis en una situación real de carrera y al acabar valorad qué sensación general os queda a nivel de relación personal para continuar o no hacia adelante y en caso que sí, centrarse en los aspectos más técnicos de la competición a mejorar.

    Recuperando el ejemplo anterior del esquí de travesía, se podría mejorar en la elección de la ruta de bajada por parte del que va mejor deslizándose montaña abajo. O bien, el que físicamente va un poco mejor, que ayude al otro en el cambio de pieles y las transiciones con los esquís a la espalda.

    Sería a partir de este momento que, la pareja recién constituida, podría empezar a pensar en un calendario de pruebas más importantes a las que asistir.

    La segunda opción sería la de inscribirse por separado en una competición individual. Sin presión por ir juntos. Cada uno a lo suyo, compitiendo contra todos los otros participantes y también contra la futura pareja (ahora sí). Si al acabar la competición, y no habiendo pasado nada extraño, las diferencias son inferiores a un 3-4 % podríamos afirmar que es una buena pareja y por tanto, podríamos participar juntos en una primera prueba para posteriormente, en caso que funcione, marcarse ya un calendario.

  5. La fidelidad

    Es curioso porque hay personas que tienen una concepción de los equipos como si se tratara de parejas sentimentales y esto no tiene porqué ser así. Es bueno sin embargo preguntar a la pareja habitual si le importa que corras carreras con otras personas. Para evitar malentendidos, lo mejor es pactar un calendario con todas y cada una de las personas con las que tienes pensado correr y así de este modo nadie puede quejarse de que se ha quedado tirado ni nada por el estilo.

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