El Karma en competiciones de resistencia

"El árbitro espiritual"

3 de diciembre de 2018

Normalmente suelo escribir artículos técnicos o cuestiones prácticas relacionadas con el entrenamiento y las competiciones de resistencia. Pero esta vez, a raíz de una lectura sobre el Karma y sus 12 leyes fundamentales, se me despertó la inquietud de escribir desde un punto de vista diferente a lo habitual para centrarme en un aspecto más espiritual a la hora de afrontar las competiciones.

Porque al fin y al cabo, hacer deporte y competir forma parte de nuestra vida y como tal, también afecta a la energía trascendente e invisible que se deriva de nuestros comportamientos y que se acumula (o no) en forma de consecuencias futuras que premiarán o castigarán nuestros actos.

El hecho que haya puesto el «o no» entre paréntesis es para hacer hincapié que creer en el Karma es una cuestión de fe. En nuestra actividad deportiva puede ser que seamos unos tramposos, que vayamos dopados hasta las cejas, que no ayudemos a otros competidores cuando están en apuros, que vayamos ensuciando el monte, que insultemos a contrincantes, organizadores y árbitros y el Karma (o el destino) no nos haga pagar por ello. Pero en realidad me da lo mismo. Uno ya tiene bastante pena en aguantarse a si mismo en caso de tomarse la vida de esta manera. Al fin y al cabo, vivir con la conciencia tranquila no tiene precio. Por tanto, ni que nunca llegue el merecido castigo, entrenar y competir respetando las leyes del Karma es una buena manera de mantenerse en armonía con uno mismo y con lo que nos rodea.

Escribiendo sobre las 12 leyes me he dado cuenta que parece que esté avisando que si uno no se porta bien caerán sobre él las diez plagas de Egipto. Es por esta razón que he vuelto atrás para intentar aclarar que esto no es así y que mi objetivo es simplemente hacer reflexionar a propios y extraños en un tiempo en que las actitudes poco respetuosas y antideportivas están invadiendo un ámbito que por su misma naturaleza (sobretodo fuera del ámbito profesional) debería ser más limpio.

  1. La gran ley del Karma o la ley de la causa y efecto:

    Todo aquello que sembramos es lo que recogemos. Y no sólo se refiere a que cuanto más entrenemos, mejores rendimientos obtendremos. No. Con sembrar en el ámbito deportivo me refiero a las relaciones sociales que trabamos mientras hacemos actividad física; cómo nos mostramos real y virtualmente; qué relación establecemos con competidores, jueces, organizadores, voluntarios; cómo cuidamos nuestro material; cómo valoramos el entorno en que se desarrolla la actividad de entrenamiento y competitiva,…

    De uno mismo depende ir solo o acompañado a las carreras, que te den aquel gel que en un momento dado necesitas y has olvidado, que te presten cualquier equipamiento obligatorio que te has dejado en casa, que te animen con palabras de consuelo cuando los resultados no han sido los esperados,…

  2. Ley de la creación:

    En nuestra vida somos libres para crear la realidad que queramos si bien, según nuestras creaciones, seremos juzgados en el futuro. Haz trampas, dópate, no respetes a nadie ni a nada y quizás ganas alguna carrera pero algún día todo eso te volverá en forma de desprestigio, aislamiento, penas económicas o sanciones. Si esto no ocurre, ¿qué nivel de satisfacción personal obtendrás de esos éxitos de mentira?

  3. Ley de la humildad:

    Si crees que eres mejor que nadie, que no tienes margen de mejora, que nadie te puede vencer, que todo te va a salir perfecto, probablemente te estás perdiendo la satisfacción de nuevos aprendizajes y la posibilidad de ser mejor todavía aunque seas el mejor del mundo.

    Abre tu mente a todas las influencias externas, analízalas y úsalas para mejorar como persona y deportista. Hasta las técnicas, conductas y actitudes mal realizadas pueden ser un aprendizaje de como no hacerlas.

  4. Ley del crecimiento:

    Todas las cosas de tu entorno se pueden cambiar. Puedes autoengañarte para escoger aquel entorno que más se adapte a tus circunstancias para mantener a salvo tu autoestima pero haciendo esto no creces ni mejoras. Someterse a nuevas actividades, otros entornos, nuevos compañeros, etc, te va a permitir crecer como persona y deportista. Busca estos entornos de crecimiento. Evidentemente no lo hagas a pocas semanas vista de tu competición objetivo pero la temporada es larga y da tiempo para todo.

  5. Ley de responsabilidad:

    Todo lo que haces tiene unas consecuencias y éstas las disfrutas y las sufres tú y los que te rodean. Sé consciente de ello antes de que sea demasiado tarde. Desde el propio plan de entrenamiento, el descanso, la dieta hasta las decisiones estratégicas en competición van a influirte en diversas formas que te van a llevar a la satisfacción o (dicho de forma positiva) al aprendizaje.

  6. Ley de la conexión:

    Toda tu existencia se inscribe en un conjunto de pequeñas cosas que te llevan a ser quien eres aquí y ahora. Estar realmente preparado para una competición no sólo es haber entrenado suficiente sino tener las conexiones suficientes para enfrentarte a las diferentes situaciones que se vayan desplegando durante la acción, superarlas con éxito e incrementar el bagaje de esas «pequeñas cosas».

  7. Ley del enfoque:

    Focalizar nuestra atención en una actividad o una competición es clave para alcanzar nuestro máximo potencial. No hacerlo supone una pérdida de compromiso con nosotros mismos, desapego con el objetivo y una menor probabilidad de éxito. Estar focalizado convenientemente nos permitirá además minimizar riesgos y lesiones ya que estaremos pendientes realmente de lo que nos ocupa sin tener otras cosas en la cabeza.

  8. Ley del dar y de la hospitalidad:

    Estamos compitiendo, de acuerdo. Pero, ¿quieres decir que no es posible articular una corta palabra de aliento sincera al que adelantamos pero también al que nos adelanta? Se trata de tomarse la actividad como las artes marciales. Al fin y al cabo, si no fuera por la gente que se ha inscrito como tu estarías sólo en la línea de salida y no tendría ningún sentido estar con un dorsal en el pecho.

  9. Ley del aquí y el ahora:

    ¿Qué sentido tiene evadirse de la actividad deportiva con música a todo volumen en los auriculares? Justamente, cuando realizamos actividad física buscamos una evasión de nuestra cotidianidad, ¿no? Piensa pues en lo que estás haciendo con tu cuerpo, disfruta/sufre de las señales internas que te ofrece, valora el entorno físico y personal,… No estar presente en el aquí y el ahora produce accidentes. ¿Cuantas veces te has lesionado y explicando lo que te ha pasado, siempre has empezado con un: no, no, si no iba rápido, ha sido una tontería, un despiste,… Pues eso… no estar ni aquí ni ahora.

  10. Ley del cambio:

    La historia se repite hasta que aprendemos las lecciones. La suerte también influye, está claro, pero si nos presentamos a una competición bien preparados, con una estrategia estudiada, con las variantes tácticas a utilizar según las circunstancias, etc, tendremos más números de alcanzar el éxito. Asegúrate de haber realizado los cambios necesarios para alcanzar tus objetivos deportivos. Olvídate de las espinas clavadas. No existen. Lo que sucede es una falta de cambio. Hay una frase que me gusta al respecto de esto y es que: «Es de locos esperar resultados diferentes, haciendo las mismas cosas«.

  11. Ley de la paciencia y la recompensa:

    Esta ley parece expresamente formulada para las actividades de resistencia. Sólo con paciencia es posible obtener la recompensa de cruzar la meta. Y no deja de ser curioso que cuanta mayor impaciencia más largo se hace el hecho de obtener la recompensa. Aprende pues a controlar tu ansiedad para querer llegar lo más rápido posible, concéntrate en el aquí y el ahora, en pequeñas metas a corto plazo y verás que la recompensa llegará finalmente.

  12. Ley de la importancia y la inspiración:

    Competir cada fin de semana es una práctica común en muchas personas. Y la consecuencia de ello es que la magnitud de la recompensa personal que se obtiene es cada vez inferior llegando a un punto de desvirtuarse a causa de la rutina. Por ello es mejor elegir cuidadosamente los objetivos deportivos, focalizarse en ellos y disfrutarlos desde que pagamos la inscripción hasta que cruzamos la meta.