Deportistas profesionales y paraísos fiscales

¿En serio que nadie es capaz de encontrar una solución?

1 de mayo de 2020
Vaya por delante que mi objetivo con este artículo no es culpabilizar ni juzgar las conductas de nadie. Simplemente es un ejercicio de expresión, con el humilde objetivo de hacer reflexionar a quien corresponda en caso que llegue (lo dudo) a alguien lo suficientemente influyente como para tomar cartas en el asunto y pensar en una solución que suponga un win-win para todas las partes (hacienda – sociedad – estado del bienestar – deportista).

Hace tiempo, en la contra de la Vanguardia, leí una entrevista que le hacían a un experto en fiscalidad de uno de los países de la Unión Europea con menos fraude fiscal, Austria.
De ésta, entre otras cosas, me llamó la atención la respuesta del porqué en España había tanto fraude. Y la respuesta no podía ser más clara: «El fraude fiscal de un país es directamente proporcional al grado de corrupción política». Y es que de tan simple, parece de tontos que no se haya hecho nada al respecto y poder vivir así en una sociedad más justa.

Finlandia es el país que tiene el índice de felicidad más elevado del mundo. Pagan muchísimo en impuestos pero la sensación de protección que da el estado a sus ciudadanos es lo que hace que estos sean felices y vivan tranquilos mayormente.
¿No convendría mirar qué hacen y copiar el modelo adaptándolo a las circunstancias nacionales?

Ya sé que es ciertamente una mirada naif pero de este «estado ideal» a un estado fallido y corrupto como el español, con un endeudamiento enorme superior al PIB anual, unas tasas de paro enormes y unas perspectivas nada halagüeñas para los futuros pensionistas, ¿no se podría encontrar un término medio?

La corrupción política del estado español parece que vaya con el ADN de la mayoría de partidos políticos una vez tocan poder. Dígase 3 %, sobres con dinero negro o tramas para aprovechar subvenciones. Esto no hace más que desanimar a los contribuyentes para intentar escabullir el bulto y pagar menos. Si es que, si los administradores son los primeros que meten mano de la caja, ¿cómo uno va a estar motivado para pagar impuestos?

Por otra parte, las leyes relativas al pago de impuestos están pensadas para la mayoría de la población. Su objetivo es repartir la riqueza de todos para la construcción de un estado del bienestar que permita alcanzar un grado de paz social. En este sentido, los que más ganan, son los que más aportan y los que menos, no aportan o en el peor de los casos, son receptores de ayudas que les permiten vivir con dignidad.

Sin entrar en el debate de si las clases altas pagan pocos impuestos y deberían pagar más, creo que lo prioritario debería ser evitar el fraude fiscal.
Por favor, hagan algo ya para eliminar fórmulas, entramados y argucias de ingeniería fiscal para recuperar así esos millones de euros que se pierden y van a parar a las manos de las élites extractivas de un país.

Si eliminamos la corrupción y se cierran las fugas, tendremos una buena base para construir una nueva fiscalidad. Esta fiscalidad debería plantearse los porcentajes que cada contribuyente debe pagar en función de sus ingresos pero esto ya es una cuestión meramente política según el partido que gobierne (mayor o menor tasa de impuestos atendiendo al modelo de estado que se quiere construir y que decida la mayoría según las urnas).

Es en este punto que se tendría que mirar hacia fuera de las fronteras para intentar recuperar los impuestos que se han dejado de pagar porque los contribuyentes han cambiado su lugar de residencia. Entre ellos, muchos deportistas profesionales, que se han visto «obligados» a salir del país y fijar la residencia en otro con menor carga impositiva.

Conozco de cerca, por mi lugar de residencia, el caso de motoristas y ciclistas de élite. Ciertamente ganan mucho dinero. En España pagarían la mitad de lo que reciben en impuestos. Su carrera profesional sin embargo es muy corta. El riesgo que corren además es muy elevado. De un día para otro pueden estar cobrando millones de euros, y al siguiente, lesionados para siempre sin trabajo ni sueldo. Por sus circunstancias pueden cambiar su lugar de residencia y de forma totalmente legal, pagar menos impuestos. Totalmente lícito. Pero, ¿por qué nadie ha tomado cartas en el asunto para intentar mitigar esas pérdidas motivando de alguna manera a esos deportistas para que no se vayan?

Ellos son los primeros que tendrían ganas de quedarse en su lugar de residencia habitual. Todo el año viajando y cuando vuelven a casa tienen que ir a un lugar que no les ha visto crecer.
¿No hay ninguna fórmula que permita hacerles sentir que no se les está explotando por parte de hacienda para así poderles hacerles volver cerca de sus familias?
Hay que tener en cuenta que por una parte, se está perdiendo mucho dinero por los impuestos que pagan en otro país, pero también que son consumidores con un alto poder adquisitivo, con una elevada predisposición al consumo y que hacen girar la rueda de la economía del lugar donde residen.

Algo tan básico como hacer un cálculo de las ganancias medias de los últimos 10 años y pagar impuestos anualmente por esas ganancias, resultaría algo bastante justo a mi juicio, aunque lo mejor, por el bien de todos, sería que las partes implicadas se sentaran y dialogaran acerca de lo que se podría hacer al respecto. De este modo probablemente dejaría de haber este trasiego de personas arriba y abajo por motivaciones económicas, contribuyendo al bienestar de los deportistas que representan a un país y de los cuales, sólo los visualizamos cuando alcanzan la gloria sin ver el arduo trabajo que hay detrás.

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