¿Cómo afrontar un evento de ultradistancia en bikepacking?

Planificar a largo plazo sin dejar nada al azar

13 de octubre de 2020

El cicloturismo con alforjas no es nada nuevo y seguro que, muchos de los que estáis leyendo esto ahora mismo, habéis hecho algunas vacaciones pedaleando de un punto a otro, con todo lo necesario encima.

Con la eclosión de las pruebas de resistencia de todo tipo y la popularización de estos eventos, era obvio que la bicicleta no quedaría al margen y que una versión de las ultras en trailrunning estaba por llegar al mundo de las dos ruedas.

Esto tampoco es nada nuevo y competiciones como la Paris-Brest-Paris, la RAAM, la Luchon Bayonne, por mencionar algunas, se acercan ya a los 40 años de edad.

Lo que sí que ha cambiado sin embargo es la popularización y diversificación de estos eventos, dando mucho juego a todos los apasionados del mundo del ciclismo, que pueden disfrutar de su deporte favorito en las más variadas situaciones.

El bikepacking «de competición» en autosuficiencia es una de esas variantes y gracias a una amalgama de variables es una de las actividades que más crecimiento está experimentando en los últimos tiempos. La aparición de las bicicletas de gravel, la búsqueda de nuevos retos personales y la necesidad de un contacto pleno con la naturaleza se podrían contar entre esas variables si bien, cada individuo, tiene sus propias motivaciones que le impulsan a afrontar un desafío de semejantes dimensiones.

Para los no entendidos, el bikepacking «de competición» en autosuficiencia no es más que un recorrido marcado habitualmente con un track, con una salida y una llegada y donde los participantes luchan para alcanzar la meta dentro del límite máximo marcado por la organización. Promedios cercanos a los 200 km diarios con más de 3000 m. de desnivel positivo por jornada es algo habitual para poder llegar a buen puerto. Los que ganan pueden incluso doblar esas cifras, si bien, el espíritu es llegar y no tanto competir, de ahí el entrecomillado en «de competición».

Entrenamiento físico

El hecho que no sea una competición pura y dura contra los rivales sino contra uno mismo y los límites marcados por la organización, no hace que sea una prueba que no haya que entrenar minuciosamente.

Los requerimientos mínimos suelen ser tan exigentes como empalmar varios días seguidos una marcha cicloturista de gran fondo, si bien a menor intensidad y con paradas durante cada jornada. Así visto puede parecer fácil pero, si tenemos en cuenta que hay que cargar con todo el equipo necesario y que muchas veces se come y se duerme en condiciones bastante alejadas de las óptimas, acaba siendo un reto mayúsculo.
Esto comporta que sea necesario un buen plan de entrenamiento basado sobretodo en la capacidad aeróbica (ejercicios de larga duración y baja intensidad), una resistencia muscular elevada (para soportar el pedaleo incesante durante muchas horas con equipaje encima) y un tren superior y tronco trabajado para no sufrir dolores por el mantenimiento de la postura encima de la bicicleta.

Para una prueba de bikepacking de estas características pues, es necesario un trabajo pensando en el largo plazo puesto que una competición de estas, se corre con el entrenamiento de toda una vida y no con el entrenamiento de los últimos meses.
Por ello, antes de inscribirte a una salvajada de estas, es necesario que reflexiones y te preguntes a ti mismo: si mañana me plantara en la salida de Sabiñánigo, ¿sería capaz de terminar la Quebrantahuesos? Si la respuesta es afirmativa, vas bien. Puedes afrontar varios días de pedaleo incesante y seguramente alcanzarás la meta. Si la respuesta es negativa, mejor plantéate el reto a dos o tres años vista.

El entrenamiento específico para una prueba de bikepacking no dista mucho de lo que podría ser la preparación de una marcha cicloturista de gran fondo, una competición por etapas de bicicleta de montaña o un evento de gravel también de resistencia. Es decir que si preparamos una prueba de estas características para intentar hacer un buen tiempo y no sólo para ser finishers, tenemos margen para después afrontar una GBDURO, una CAT700, una French Divide o la que se tercie. Lo que sí que deberemos hacer es añadir algún entrenamiento específico pensando en esos eventos y más con un objetivo de preparación mental y elección de material que por otra cosa.

Estos entrenamientos específicos pueden ser:

  • Rutas de 2-3 días simulando los km y el desnivel que tendrás que completar por jornada como mínimo.
  • Salidas a horas intempestivas para probar focos y cómo se te da la noche y el sueño.
  • Rutas de 2-3 días con el material que tienes pensado llevar.

En mi web puedes encontrar un plan específico de bikepacking (sin pasar penurias como las descritas anteriormente) pero, también puedes encontrar planes para cicloturismo gran fondo y mtb marathon que podrían responder a tus necesidades, en el caso que tengas una competición más corta a principio de temporada y después quieras hacer la transición al «megareto».

Entrenamiento psicológico

Nadie duda que la parte mental es tan importante como la física en una prueba de ultraresistencia y muchas veces, carencias físicas son resueltas por fortaleza mental. Este no es mi campo y por tanto, si consideras que necesitas trabajarlo, te aconsejo la visita a un psicólogo deportivo. Cuando estés en medio de la nada, sólo, empapado como un pato, intentando reparar una avería mecánica, cansado, somnoliento, hambriento y con el límite de cierre de control como la espada de Damocles, lo agradecerás. Estas herramientas mentales no serán sólo para esta prueba sino que las tendrás para siempre y para todos los ámbitos. Por tanto, merece la pena la inversión. Al fin y al cabo, ¿qué representa una visita en relación a todo lo que te vas a gastar para ir a una prueba así? Y te puede salvar de llegar a la meta o sentir la frustración de tener que regresar a casa antes de tiempo.

Como recomendaciones generales, la experiencia es fundamental. Haber sufrido circunstancias similares y saber que nuestra respuesta ha sido positiva para superarlas, nos refuerza positivamente y en el futuro actuaremos en relación a ello. Por otra parte, las barreras mentales están más alejadas puesto que ya hemos estado allí antes. Como no ha pasado nada cuando las hemos derribado, podemos continuar avanzando más confiados que serán superadas igualmente las que se vayan presentando. Igualmente, intentar prever los diferentes escenarios críticos que nos podemos encontrar nos permitirá anticiparnos a ellos y reaccionar correctamente, puesto que ya tendremos un mapa mental trazado de cómo resolverlos.

El equipamiento

En una actividad en la que debemos ser autosuficientes en todo momento y vamos a estar a merced de los elementos durante tantas horas/días, tenemos que tener muy claro que no nos vaya a fallar el equipamiento. Desde la bicicleta (fundamental), el sistema de transporte y todo lo necesario para esos días de libertad debe estar pesado, testado y tener claro que nos va a hacer falta. Los «porsiacaso» deben ser los mínimos y todo lo que carguemos tiene que tener una o varias funcionalidades.

Sin embargo, antes de hacer el listado de cosas que necesitaremos debemos estudiar detenidamente la tipología de la competición, qué espíritu imprimiremos a nuestra actividad y consecuentemente, qué necesitaremos.
Es decir, no será lo mismo correr en la GBDURO en las Islas Británicas (lluvia y frio asegurado) que en la French Divide. Tampoco será lo mismo querer una autosuficiencia total (dormir y comer) que preferir cargar menos peso y aprovechar los servicios que los lugareños ofrecen durante la ruta.
Por todo ello, este tipo de competiciones no empiezan con el pistoletazo de salida sino cuando empezamos a analizarlas y tomar decisiones. Hacerlo con tiempo suficiente nos permitirá simular situaciones parecidas en nuestro entorno próximo y por tanto, afrontar con mayores garantías, seguridad y confianza la gran aventura que supone una carrera de ultradistancia en bicicleta.

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